Muchos/as docentes estamos obsesionados/as
con cultivar en el alumnado el "amor" por la lectura; seguramente,
desde que éramos pequeños/as, a unos/as cuantos/as nos gustaba leer. Si tenemos
hijas e hijos, podemos asegurar que, con toda probabilidad, al menos intentamos
inculcar ese gusto en ellas y ellos (y es posible que a medio o largo plazo,
acabemos consiguiéndolo)... El tema se complica cuando hablamos de los alumnos
y las alumnas. Elena Aguilar nos deja estos 10 consejos.
Leer: es un primer paso muy obvio y sencillo. No podemos
animar a nadie a leer si nosotras/os no leemos, sea por placer, información,
auto-formación.
Compartir nuestras experiencias con la lectura: por supuesto, con los y las estudiantes,
pero también con colegas y amigos/as. Cuenta a tu alumnado qué has estado
leyendo, qué has aprendido de esos textos, si los recomiendas o no.
Leer socializando: hay páginas, como Goodreads, donde podemos compartir y
obtener recomendaciones sobre todo tipo de libros; los clubs de lectura
"0.0", presenciales, también suelen ser una buena idea. Si hablamos
de niñas y niños preescolares o de Educación Primaria, estas webs sociales no
son una alternativa a tener en cuenta porque las lecturas no están adecuadas a
su nivel de desarrollo; si sabéis de algún sitio similar, pero para niños/as,
contádnoslo en @_escuela20.
¿Organizar un read-a-thon (maratón de lectura)?: Las familias y el profesorado podría
tomar la iniciativa. Animales de peluche, pijamas y una invitación a releer sus
libros favoritos... los profesores y las profesoras preparamos galletas, los
padres y las madres leen.. Una experiencia muy bonita para los dos primeros
ciclos de Primaria, desde luego.
De paseo: una manera más de hacer la lectura algo social.
Visita una biblioteca o una buena librería: no se trata de sacar o comprar
libros, sino de rodearte de ellos y ojearlos incansablemente. Ahora bien, si no
te puedes resistir a llevarte alguno, te entendemos ;-)
Escuchar a los libros: hay audiolibros, y en las aulas son
útiles incluso para alumnas y alumnos invidentes. Igualmente, se adquiere
vocabulario, aunque no desarrollemos la decodificación de los textos o la
fluidez en la lectura; favorece, por otro lado, desatar la imaginación y
visualizar las escenas.
Coloquios con los autores: si es posible invitar a la autora o autor
de algún libro que incluyamos en la programación didáctica o que sepamos que a
nuestras alumnas y alumnos les gusta, deberíamos intentarlo.
Conectar con otros temas: los libros, la lectura, siempre ha sido
un tema político, politizado. Pensemos en los libros prohibidos, en la
prohibición referente a la alfabetización de las/os esclavas/os, etc. Ayuda a
tu alumnado (en Secundaria, especialmente) a ver el amplio contexto en el que
se desarrolla la Historia de la Literatura, enlazándolo con los acontecimientos
y entornos políticos.
Necesidades específicas para poblaciones específicas: no podemos animar a las alumnas y a los
alumnos a la lectura sin más, sin tener en cuenta su pertenencia o no a grupos
vulnerables, su origen cultural, su género, su origen socioeconómico, su diversidad
funcional... Hemos de cubrir las necesidades de todas y todos los educandos.
Enseñar estrategias de lectura: no tanto para degustar literatura, pero
sí será útil para su futuro académico en la Secundaria o en la enseñanza
superior, conocer algunos trucos de lectura rápida. Ni que decir tiene que han
de estar familiarizadas/os con los diferentes géneros de texto relacionados con
las diferentes áreas de contenido.
